¡El Arte de Ser Feliz!

Sí, es cierto que todos buscamos “ser felices”, pues nadie (al menos nadie que yo conozca), se levanta de la cama con la firme idea de ser infeliz o deseando sufrir (seguro que los hay, pero no me voy a enfocar en ellos en este artículo).

Entonces, si es cierto que buscamos la felicidad todos los días, con todas nuestras acciones y a través de todo lo que hacemos… ¿por qué es tan difícil encontrarla y, sobre todo, conservarla? ¿Es que acaso la felicidad sólo se da en la vida por momentos? ¿Es un estado de ánimo? ¿Es puro placer?

Para no quedarme con las dudas, decidí investigar…

Y me encontré que hay tantas definiciones de felicidad como tipos de mole oaxaqueño. En el mundo occidental, al menos, el concepto de felicidad se acerca más al conquiste de metas, a gozar de lo que se desea o a disfrutar de algo bueno.

Si me quedara con esta definición de felicidad, entonces podría decir que aquellas personas que tienen “todo para ser felices” realmente lo son, ¿verdad? Aquellas que han logrado sus sueños o que tienen todo lo que han querido. Sin embargo,  yo (como tú, estoy segura), conozco a más de uno que tiene “todo para ser feliz” y no lo es; personas con un buen trabajo, con la “familia perfecta”, el coche, la pareja, los hijos y hasta el perro ideales, pero…insatisfechos, amargados, infelices, pues.

No todos por supuesto, pero hay muchos de esos, ¿qué no?

Adentrada en esta reflexión, me puse a investigar aún más de qué se trata esto de la felicidad, pues entonces eso de “tener todo para ser feliz” no me cuadraba, y ya bien adentrada en mi búsqueda, encontré que no me hacía sentido porque esta frase sobre la felicidad se centra en el “tener”, no en el “ser”. “Tener todo para ser feliz” implica que, si algo de todo eso que tengo me llega a faltar, entonces mi felicidad también se esfuma.

Honestamente, me gustó más el concepto oriental

Y es que me encontré en TED TALKS una charla de Matthieu Ricard, llamada “Los hábitos de la felicidad” (que puedes ver completita aquí), y en la que éste ahora monje budista (antes biólogo molecular) explica, de manera increíble, lo que la felicidad significa en el mundo oriental, la cual no se limita a placer, a momentos o a un estado de ánimo, sino que va mucho más allá:

“Según la versión budista, la felicidad (o el bienestar), no es meramente una sensación
de placer, sino una sensación de profunda serenidad y realización. Es un estado del ser,
no una emoción particular. Es como el mar profundo, que aunque haya tormentas,
el fondo permanece intacto”.

Si la felicidad es entonces un estado mental…

¿Es posible cambiar nuestra mente?

Sí, yo sé que esto suena tanto o más difícil que escalar el Everest con un bastón como herramienta, sin embargo, según la filosofía oriental, existe una cualidad intrínseca de la mente que tiene que ver con ESTAR CONSCIENTE de las emociones y los pensamientos que cruzan por nuestra cabeza y nuestro corazón, ya que todos ellos son pasajeros, pero la conciencia es como un espejo, que refleja todo tal y como es.

Entonces, si procuramos estar más conscientes de nuestras propias emociones, podremos (con tiempo y práctica por supuesto, no es kermess), lograr colocar nuestra mente y por consiguiente, nuestros pensamientos, donde nosotros queramos, no donde ellos vayan a parar. Elegir la alegría en lugar del enojo, por ejemplo, o la serenidad en lugar del caos, etc.

La felicidad, según este concepto, perdura en el tiempo, no es una alegría de carácter emocional y efímero, sino que forma parte de nosotros tal como ser alto o fuerte o inteligente. La tenemos (si queremos), como una cualidad interna, no como algo que se produce afuera o por tener más cosas, lograr más diplomados o alcanzar más metas (lo cual por supuesto nos puede poner alegres, pero no precisamente nos brinda la felicidad).

Entonces, ¿se puede ser feliz todo el tiempo?

Yo diría que con entrenamiento, práctica y voluntad, la respuesta es ¡! Pues cuanto mayor sea el nivel de calma de nuestra mente, tanto mayor será nuestra capacidad para disfrutar de una vida feliz, considerándola como un estado de armonía interna.

Como siempre, y con base en esta investigación y en mis propias reflexiones, quiero dejarte algunas herramientas para poner en práctica tu felicidad. ¿Te animas a ponerlas a prueba?

Practicar el Arte de Ser Feliz

 Aceptar: A ti, a los demás y a las condiciones que te brinda la vida. Dejarte fluir y no pelearte con las situaciones, lo cual no significa ser indiferente, sino aceptar quien eres y tu contexto para, a partir de ahí, mejorar los aspectos que consideres necesarios.

No tomar nada personal: A veces actuamos como si el universo girara alrededor nuestro, sin darnos cuenta que cada persona tiene su propio mundo y preocupaciones. Dejar de tomar los comentarios, las alegrías y los fracasos de los demás de manera personal, te quitará una gran carga de encima.

Practicar el desapego: Que significa dejar de lado la necesidad de mostrarte, de poseer más, de acumular y de querer ser siempre mejor que el otro. Cada una de las personas que vivimos en este planeta tenemos nuestra misión particular y sólo te desgastas comparándote con los demás en cualquier aspecto, o acumulando cosas que de ninguna forma son capaces de llenar los vacíos internos.

Meditar: Aprender a poner el pensamiento donde tú quieres, no a donde te lleve. Lograr un estado armónico que una tu mente con tu cuerpo y que te permita el control no para poseer, sino al contrario, para soltar, para dejar ir y abrirte a la felicidad.

Hacer algo por los demás: Dejar de pensar y actuar sólo para uno mismo es una de las grandes herramientas que podemos usar para lograr ese estado de armonía interna que se llama felicidad. El universo te recompensará con paz y bienestar.

Cuidar tu mente y tu cuerpo: El cuerpo es nuestra herramienta de viaje de vida, por lo que si tu herramienta está dañada, no podrás realizar lo que deseas; lo mismo sucede con la mente, es por ello que la felicidad es, más que otra cosa, un estado mental armónico y permanente.

Mostrar y practicar tus talentos: Lo cual implica ser honesto y auténtico contigo mismo y con los demás. No por ocultar tus talentos eres más modesto, al contrario, posiblemente le estés quitando a otros la oportunidad de disfrutarlos y de avanzar en su camino de vida a través de lo que tú puedas darles.

Agradecer: Lo que consideres bueno y lo que no, también. Agradecer te conecta con una fuerza y energía superiores, pues no puedes pedir más si lo que tienes ahora pasa desapercibido.

Juzgar menos: Juzgar conlleva una energía negativa que no necesitas si tu camino se enfoca en ser feliz. Además, es una actividad totalmente improductiva, pues a menos que te encuentres exactamente en la misma situación que la persona a quien juzgas (lo cual es casi imposible), lo único que ganarás será perder el tiempo y enviar energía negativa, la cual, sin duda, regresará a ti eventualmente.

Deshacerte de las emociones que te hacen daño: Si cargas con emociones negativas, con errores del pasado, con frustraciones y rencores, tu mente no alcanzará la armonía que te permitirá encontrar ese estado permanente de felicidad. Lo pasado se quedó atrás junto con sus emociones. Si algo de ayer te duele hoy, es mejor trabajarlo, limpiarlo y seguir adelante.

Aprender: De los errores del pasado; sé humilde para aceptar tus errores, reflexionarlos y aprender de ellos. La vida es una gran escuela donde, si no pasas de grado, repites una y otra vez la lección hasta asimilarla, así que…¿para qué trabajar doble y perder el tiempo en lo mismo?

Espero que estas herramientas te ayuden a encontrar ese estado de armonía permanente que todos buscamos y que se llama FELICIDAD. Como regalo, te dejo el link donde puedes leer y/o descargar el libro “El arte de la felicidad”, donde el Dalai Lama, a través de una serie de conversaciones, nos comparte su filosofía sobre ser feliz. Descárgatelo gratis aquí.

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