¿Cómo aprender a fluir con la vida?

En una cotidianeidad donde parece que andamos en “piloto automático” por la vida, donde la apatía, el mal humor y las grandes obligaciones reinan, pareciera que no hay mucha oportunidad para darle tiempo a lo que realmente nos apasiona en la vida, aquello con lo que fluimos, con lo que somos felices y nos convierte automáticamente en personas más productivas, más sonrientes y más conectadas con nosotros mismos, con los demás y con el universo.

Pareciera que día con día es igual al anterior, ¿verdad? Y muchas veces no sientes que realmente estás haciendo algo, que estás usando tus habilidades para mejorarte o mejorar tu entorno, como si no hubiera desafío.

 

¿Y qué hacer con esta forma de vivir que no es plena ni te gusta?

Mi propuesta es ayudarte a encontrar tu estado de fluidez, que básicamente se refiere a aquél estado mental operativo en el que llegas a un éxtasis, experimentado al enfocar tu energía y que implica total concentración mientras realizas una tarea o actividad.

 

¿Has sentido alguna vez que fluyes natural, casi mágicamente con lo que estés haciendo?

¿Que pareciera que en ese momento estás conectado con el universo y lo que te rodea desaparece, incluso el hambre o el sueño?

¡Pues ése es el “estado de flujo”!

 

El concepto o estado de fluidez fue propuesto por Mihály Csíkszentmihályi, psicólogo y catedrático de neurociencias de la Universidad de Stanford en 1975 y, a partir de entonces, se ha difundido extensamente en diferentes campos.

Este estado de intensa concentración, se ha relacionado incluso con la felicidad, pues quien lo experimenta “se hace uno con lo que le rodea”, por lo tanto, se ha practicado en diferentes campos, desde el caso del budismo zen y otras filosofías, hasta la psicología deportiva, pues es cierto que un atleta necesita de altas dosis de concentración y de “encontrarse en su zona” para competir en los eventos tan demandantes en los que participa. Puedes notar, por ejemplo, cuando un atleta se prepara para una de estas competencias, cómo todo su semblante cambia, como si estuviera apartado del mundo y el bullicio, las porras y la gente no existiera.

 

¿Cómo llegar a esta experiencia de fluir con lo que estés realizando?

¿Cómo fluir?

Suena muy lindo entrar al estado de fluidez, ¿verdad? Y seguramente, si has estado ahí, no es necesario que te describa las sensaciones y el grado de concentración que se logra, sin embargo, si aún no lo has experimentado y quisieras hacerlo, aquí te dejo algunas propuestas para que comiences a buscarlo en aquellas actividades que realmente te apasionan, en donde las horas y los minutos se van como agua:

  1. Hacer de cada actividad un juego: Pasártela bien es indispensable para alcanzar un estado de flujo, digamos que el disfrute de lo que estés haciendo es la base para lograr el más alto nivel de concentración.
  2. Concentración: Desconectarte de lo que pueda distraerte, hacerte uno con la actividad que estés realizando y absorberte en ella, es uno de los grandes pasos para alcanzar este estado máximo de éxtasis con tu labor.
  3. Buscar la máxima eficacia: Un común denominador, durante el estado de fluidez, es que la persona logra grandes resultados con un esfuerzo que no es comparable a lo realizado. No por ello no hay esfuerzo, sin embargo, éste es pequeño en comparación a lo obtenido, es por ello que es recomendable establecer metas, las cuales, en el estado de fluidez, son generalmente rebasadas.
  4. No pensar en el dinero, ni en el éxito, dejarse ir: Para realmente entrar en el estado de flujo, es recomendable no pensar en cuánto dinero se puede obtener de la actividad, o si nos dará fama. El caso es dejarse ir, disfrutarlo.

Por supuesto que existen actividades que facilitan estos estados de fluidez, por ejemplo: componer o tocar música, pescar, escalar montañas, bailar, jugar al ajedrez, jugar en general, pintar, los deportes, los hobbies…

Ya hice todo eso, ¿cómo sé entonces que estoy “fluyendo”?

  • No sientes el paso del tiempo.
  • Estás absorto y absolutamente concentrado.
  • Sientes un alto nivel de creatividad.
  • Te sientes feliz haciendo lo que haces.
  • Puedes hacer en mucho menos tiempo lo que en otras circunstancias te llevaría muchísimo.
  • Sientes que tus habilidades y talentos están siendo canalizados y aprovechados.
  • Sientes que creas una nueva realidad, que nace en ese mismo momento.
  • No tienes atención para otra cosa, incluso necesidades fisiológicas como el hambre o el sueño.
  • Tienes retroalimentación inmediata (pareciera que hablas contigo mismo o que “algo” o “alguien” te dicta y te da respuestas sobre lo que estás haciendo).
  • Pérdida de la ausencia de uno mismo (la conciencia analítica permanece dormida, no se piensa antes de actuar, simplemente se fluye con la situación)

 

Como conclusión, la experiencia de fluir tiene que ver con disfrutar, con estar conectado con el presente, que es el único momento en que realmente SOMOS nosotros mismos, en el que verdaderamente se expresa nuestro espíritu sin ataduras.

Te invito a buscar y a experimentar más, a encontrarte fluyendo con lo que haces, disfrutando cada actividad como si fuera la primera y última vez que la realizas. ¿Te imaginas la diferencia?

 

¿Has experimentado este estado de fluidez? ¿Con qué actividades? ¡Cuéntame y compartamos experiencias!

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