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Carta a mi hija que está por nacer (1)

Julieta… ese es el nombre que tu papá y yo hemos decidido que tendrás. Dicen por ahí que su significado es “la que es fuerte de raíz”, que es de origen latino y que describe a una persona idealista, sensible y de fuerte personalidad; sociable y atenta con sus amistades, y que en el amor es leal y afectuosa.

Mi niña, independientemente de lo que digan los astros, las numerología o las líneas de tu mano, y asumiendo el importantísimo rol de ser tu madre en esta vida, quiero dejarte un regalo, un escrito que he realizado con el tiempo, y que me ha sido dictado por la experiencia pero, sobre todo, por el amor que siento por ti desde el primer momento en que supe que ya vivías dentro de mi cuerpo.

No pretendo dictarte cómo es la vida, no pretendo tampoco que sigas mi camino, porque ante todo, mi mayor deseo es que seas libre y plena. Mi regalo consiste en compartirte, en hablarte quedito, en contarte secretos y dejarte saber cómo he experimentado yo la vida para que, de servirte de algo, tomes lo que consideres bueno e importante, como parte de este legado en letras y experiencia que quiero darte.

Ojalá que cuando en tu camino te encuentres con una piedrita o una piedrota, te remitas a esta carta y algo de lo que hay en ella le brinde calor a tu alma, como si yo te lo dijera, como si yo te abrazara para reír o llorar juntas.

Aquí están mis palabras para ti, porque a poco menos de tres meses de conocerte, ya te amo con todo mi corazón:

 

Tu papá y yo nos vamos a equivocar

No somos perfectos, pero te amamos y te amaremos mientras estemos vivos, así que tennos paciencia; nadie nos ha enseñado a ser padres (a nadie le enseñan); llegarán los días en que no estés de acuerdo con nosotros, en que nuestras decisiones te parezcan injustas o anticuadas. Sólo recuerda que estamos haciendo lo mejor que podemos con lo que tenemos y que lo que hagamos y digamos, estará basado siempre, pero siempre siempre, en el amor que te tenemos.

Date permiso de ser quien eres

A esta vida no vienes a cumplir los estándares de nadie, al final, mi niña, todos vamos a morir, y lo único que quedará en nuestro paso por este camino será qué tan felices fuimos, qué tan fieles a quiénes somos, y qué tanto bien hemos dejado a los demás. Esa es la verdadera trascendencia. No te avergüences de quién eres nunca, porque por ello eres única.

Cuida tus afectos

A tu familia, a tus amigos, a tu mascota, a todos a quienes amas y quienes te aman. Habrá personas que ames y no te amen y viceversa, pero eso no importa si te decides a cuidar a tus afectos más íntimos, aquellos que llevarás en el corazón hasta la muerte. Evita que una discusión o malentendido te aleje de quienes amas, ni tampoco des por hecho que siempre van a amarte, o que tienen la responsabilidad de hacerlo, o asumas que mañana van a estar vivos para “hacer las pases”. La vida se trata de corresponsabilidad, tú recibes lo que das, ni más, ni menos. Así que permite a tu corazón ser humilde y expresar sus emociones; dar amor y recibirlo.

Pruébalo todo

Experimenta, abre tu mente, evita decir que no antes de conocer, evita juzgar sin saber. Mi única sugerencia aquí, Julieta, es que seas responsable de tus decisiones y acciones, y que no hagas daño intencional a nadie en tu camino. Recuerda que cada cosa que digas o hagas repercute en ti o en alguien más, que todos somos parte de un mismo universo, y que eres la única responsable de tu felicidad y de las consecuencias tanto positivas como negativas que generes para tu vida.

Ten presente que la seguridad no existe

Vienes a este mundo a vivir en incertidumbre, mi niña, pero la buena noticia es que justo de ahí es de donde proceden los mayores aprendizajes. Si pierdes algo o a alguien, no te digo que guardes el dolor, porque ése lo vas a sentir quieras o no, lo que te digo con todo mi amor es que consideres que las pérdidas son parte de la vida, y que el cambio será una constante siempre. No aprisiones, no te aferres, cuida lo que tienes cuando lo tienes, fluye, disfruta y aprende de la incertidumbre de estar viva, no vale la pena desgastarse nadando contra la corriente.

Date la oportunidad de perdonarte

Ya te dije que todos cometemos errores, y que ésos no vas a poder evitarlos, porque irónicamente guardan muchísimo aprendizaje. Acepta tus errores y perdónate para seguir adelante. Conozco muchas personas estancadas en un momento de su vida, recriminándose constantemente, envejeciendo amargamente. No te arrugues sin sentido, arrúgate por haber vivido, por haber intentado, por haberlo logrado. Que, cuando seas viejita, cada una de tus arrugas represente vida, no amargura, besos y no ceños fruncidos.

Enamórate, llora de felicidad y de dolor, arriésgate

La vida se trata justo de experimentar emociones, de vivirlas intensamente y de aprender de ellas para ser mejor ser humano. Tomarás tus decisiones y algunas serán acertadas y otras no. ESTÁ BIEN. Vive el amor intensamente, abrázalo, y aprende también a soltarlo cuando haga daño. El respeto a ti misma comienza cuando no permites el dolor intencional, mi niña, cuando te das cuenta que tú decides, y que la vida será tan buena y generosa como tú la quieras, parece simple y lo es, sólo que lleva un poco de tiempo entenderlo, tú ya lo verás.

Te vas a equivocar y te va a doler

Sí, así será y yo con mi corazón de madre desearía que no sucediera, quisiera encerrarte en una burbuja de cristal, pero eso significaría no dejarte vivir. Sólo espero que el dolor sea poco, que aprendas de tus errores para superarlo. Hija mía, el no aprender de los desaciertos sólo genera que la vida te muestre la lección una y otra vez hasta que la asimiles. No repitas grado innecesariamente; te aconsejo que tomes unos minutos para ti, para la reflexión, para ser honesta y contarte en qué te equivocaste. Eso es algo tan rico, que inmediatamente te quitará de encima una carga que no requieres.

Sé humilde

La vida da muchas vueltas y las condiciones suelen no ser permanentes. Nunca mires a una persona como inferior, pues todos somos parte de uno solo, de un mismo espacio y universo, y por más lejanas que puedan parecerte las circunstancias de una persona, estás unida a ella por el solo hecho de pertenecer a este mundo.

El dinero es un medio, no un fin

Las cosas materiales están sobrevaloradas en este mundo, ya lo verás. Todos caemos, todos queremos más cosas, más lindas, mejores que las del vecino. Por supuesto que el dinero sirve para ello, pero sobre todo, mi niña, todos los recursos que tengas en tu vida, así sean materiales, intelectuales y los propios dones con los que hayas nacido, te han sido dados para compartirlos, para darte y dar alegría, para llenarte de experiencias, para ayudar, para ejercer tu humanidad y tu solidaridad. Evita que el dinero se convierta en un fin, no trabajes para ganar más si eso implica traicionarte a ti misma, a tus ideales. Evita aprisionar o atesorar. Disfruta lo que tengas y llénate de experiencias y de emociones, que eso sí se queda contigo siempre, lo demás se pierde, se desgasta o se rompe…CONTINÚA…

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