8 Formas de Vencer la Apatía

Si andas por la vida como en piloto automático, sin encontrarle el “saborcito” a los días sino al contrario, encontrándolos todos planos, grises y el hoy igual que el ayer y el mañana, tal vez la apatía te ha pasado a visitar y se ha instalado cual suegra no invitada… (y que conste que yo AMO a la mía, lo digo por aquellas que no tienen tan buena fortuna).

La apatía es falta de motivación, de entusiasmo, de emoción por las cosas, por las personas, por las situaciones…es un estado de indiferencia en el que no queremos ni deseamos nada, o si deseamos, nos volamos entre las nubes e imaginamos situaciones que ahora mismo no están a nuestro alcance, lo cual sólo nos frustra hundiéndonos en más apatía, generando un círculo vicioso que nos mantiene estáticos y alejados del mundo real, éste en el que podemos trabajar, generar, motivarnos, abrazar y besar.

¿Cómo reconocer si estoy siendo apático(a)?

¿Eres apático(a)?

  1. Estás cansado todo el tiempo: tal vez te pueden dar ganas de ir a dar un paseo o platicar con aquella amiga de la prepa, pero te sientes tan agotado(a) que decides no hacer nada, quedarte en casa y perderte de las sorpresas de la vida.
  2. Te aburres de todo y con todos: no encuentras motivante llenar tus horas con algo o alguien gratificante, el tiempo pasa y un día es igual al otro, sin búsqueda de opciones.
  3. Tus días son rutinarios: pareciera que hoy es igual que ayer y que mañana, si alguien te preguntara que hiciste “x” día de la semana pasada, podrías responderle con tus actividades de hoy, sin cambios y sin novedades.
  4. Escasez de vida social y afectiva: te falta interés por estar cerca de otras personas. Tus actividades son realizadas casi siempre en solitario.

Si te identificas con alguno de estos puntos, tal vez la apatía se ha vuelto tu compañera, si es así, yo te invito a que, antes de seguir instalado(a) en los días grises, pongas en práctica estas recomendaciones y salgas de ese estado que te hace perder losmomentos más increíbles, las compañías más agradables y la capacidad de asombro de ésta vida que es sólo tuya:

  1. Pregúntate: ¿por qué estás apático? Ve al origen: tal vez tuviste una pérdida o una decepción que no has enfrentado o superado, tal vez desconfías de los demás o te sientes poco valorado. Dentro de ti y sólo ahí se encuentra la respuesta. Es más fácil salir adelante y vencer la apatía cuando estamos dispuestos a descubrir su raíz (aunque pueda ser dolorosa).
  2. Re descubre tus gustos: ¿Qué te pone alegre? ¿Qué podrías hacer por horas con una sonrisa en el rostro sin esperar pago o recompensa, simplemente porque te llena el alma? Si mencionas al menos una actividad, vamos de gane. Enfócate en ella, redescúbrete, relájate y ¡re aprende a disfrutar de tus talentos y pasatiempos!
  3. Ponte metas pequeñas diariamente: Es cierto que todo camino largo se avanza paso a paso. No pretendas mañana mismo ir al gimnasio, salir con un amigo, dedicarte a pintar un cuadro, ser voluntario y sacar la basura…si quieres hacerlo todo, sólo terminarás exhausto(a) y frustrado(a). ¿Qué tal si en vez de eso mejor empiezas con pequeñas metas diarias, fáciles de cumplir y que se incrementan con el paso de los días?
  4. Sé responsable con lo que te prometes a ti mismo: Si al primero(a) que le quedas mal es a ti mismo(a), entonces hay que regresarnos. Los compromisos contigo son los más importantes, tanto si te prometes algo como si decides comenzar o finalizar cualquier actividad. Si tú te tomas a la ligera, ¿qué crees que harán los demás?
  5. Conoce gente, ábrete a nuevas experiencias: La mejor forma de ser gruñón y apático es encerrarte no sólo en tus espacios físicos, sino también en los mentales y emocionales. Si te abres a nuevas formas de vida, a viajar, a leer, a probar comida griega y hablar con aquellas personas que no te gustan por ser “diferentes”, tal vez descubras un mundo lleno de oportunidades y de puntos en común que pueden ser aprovechados para aprender, divertirte y sentirte libre.
  6. Haz algo que te dé miedo hacer: Los seres humanos somos de rutinas, de espacios conocidos, de la famosa “zona de confort”, pero… ¿qué tal si rompes el molde y te aventuras a hacer algo que te da miedo? Puede ser desde hablar con un desconocido hasta aventarte un clavado o subirte a una montaña rusa (éstos últimos yo al menos me los dejo de tarea, pues ambos me dan pavor, pero voy a vencerlos, ¡lo prometo!) el caso es que sea algo que rompa la monotonía y te enseñe a descubrir lo bueno de lo inesperado.
  7. Ocúpate de tu apariencia personal: Si bien es cierto que en estos tiempos la apariencia personal está sobrevalorada y que muchas personas viven incluso con enfermedades como la anorexia (y otras) por ajustarse a los cánones de belleza “ideales”, también es cierto que todo lo que eres habla de ti, y que el meollo del asunto sería preguntarte: ¿qué tan cómodo(a) te sientes contigo mismo(a) cuando te miras al espejo, cuando sales a la calle, cuando hablas con alguien más? La idea no es entrar en una talla “0”, es sentirte pleno(a) y contento(a) con tu mejor traje: tu propia piel. Y para ello, cuidar el cuerpo nunca estará de más.
  8. Demuestra que quieres a quien quieres: Muchas veces damos por sentado a las personas, a las situaciones y a las cosas que tenemos. Pasamos de largo sin valorar lo que sí está en nuestra vida y nos volvemos apáticos con todo y con todos. ¿Qué tal si hoy le muestras tu afecto a las personas que amas? Yo creo que puede sorprenderte cuánto amor te rodea, y verás cómo es una pérdida de tiempo vivir en la apatía con tanto cariño alrededor.

De verdad espero que la apatía no sea tu vecina, ni mucho menos tu compañera de cama, y si es así, ¿qué tal si aplicamos juntos estas recomendaciones, la sacamos de la habitación y nos dedicamos a ser felices? Te apuesto que no te vas a arrepentir.

Para saber más: ¿Cómo superar la apatía?

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