10 maneras de agregar FELICIDAD a tus días

Los seres humanos somos inconformes por naturaleza, pareciera que a veces nada nos sacia y, entre más tenemos, más queremos, no importa si nos referimos a dinero, belleza o amor. Y no sólo eso, sino que además lo que tenemos lo comparamos con lo que otros tienen, encerrándonos en un círculo vicioso que lo único que genera es frustración y desagradecimiento.

¿Te suena haber sentido esto alguna vez?

¡No es secreto que todos lo hemos sentido ni tampoco hay de qué avergonzarse! Por ahí decimos que, cuando alguien tiene algo que nosotros deseamos, sentimos “envidia de la buena” (y yo sigo pensando qué tan “buena” será ese tipo de envidia). ¿Por qué no mejor decir que nos sentimos felices, orgullosos y que admiramos a esa persona, en tono positivo? También es cierto que estamos acostumbrados más al “NO” que al “”, teniendo como consecuencia el envío de mensajes basados en lo negativo hacia nosotros mismos y hacia los demás.

¿Entonces…cómo le hacemos para ser felices con lo que tenemos?

La pregunta es fácil y, aunque la respuesta también tendría que serlo, la realidad es que muchas veces no nos damos cuenta de lo afortunados que somos, de las bendiciones que llegan a diario a nuestras vidas y, sobre todo, de lo que cambiaría nuestro humor y nuestra interacción con los demás si, en vez de concentrarnos en el “negrito en el arroz”, nos enfocáramos en lo bueno que nos sucede, para transmitirlo en forma positiva y, de este modo, generar que aún más cosas buenas lleguen a nuestra vida; porque tampoco es secreto que a nadie le gusta estar cerca de un o una amargueitor, ¿verdad?

Y para no ser el “higadito” en acción, te dejo mis 10 propuestas para agregar felicidad a tus días:

Fluir con las situaciones de la vida

1. Fluye con las situaciones, las personas y las emociones: El nivel de control que queremos tener es directamente proporcional al nivel de frustración que sentimos por desear que las situaciones o las personas sean como nosotros queremos. Si dejas de controlar y en lugar de eso aceptas las situaciones de la vida tomando pros y contras, no sólo bajará tu nivel de estrés general, sino además, le harás un favor a los demás, dejándolos ser como son y permitirás que la vida te muestre los aprendizajes que son exclusivos de tu camino y de tu crecimiento.

2. Acepta lo que los demás pueden (y quieren) darte: Así sea un halago, un regalo o el paso en la fila de las tortillas o del tráfico. Uno de los grandes aprendizajes de la vida es justo permitirnos recibir. Estamos constantemente preocupados por dar, producir y generar, por tener más, pero poco nos enfocamos en recibir, lo cual sólo nos abre puertas para recibir aún más y permitir que el bienestar y las bendiciones lleguen a nuestras vidas. Aprender a recibir significa controlar el ego, sosegarlo para darnos cuenta que no somos todopoderosos, y que si nos abrimos a lo que los demás nos dan, no sólo les permitimos a ellos también poner en práctica esta virtud, sino que además aprendemos a quedarnos quietos y a agradecer. ¿Qué tanto agradeces?

3. Agradece diariamente tres cosas, situaciones o personas: No tienes que sacarte la lotería ni despertarte al lado de una estrella de cine para sentirte afortunad@. Las cosas buenas de la vida se esconden muchas veces en detalles pequeños, ¿qué tal si cada día descubres tres de ellos y los agradeces? Pueden ser tan sencillos como, por ejemplo, ser agradecido por despertar completo, en tus cinco sentidos, poder abastecer a tu cuerpo con alimento, tener un trabajo o un proyecto, que tu cerebro se encuentre alerta para tomar decisiones o crear. Como puedes ver, justo en los pequeños detalles es donde se encuentran las mayores bendiciones, así que te invito a tomar sólo tres de ellas cada día y agradecerlas, ya verás lo bien que se siente y cuánto se abre tu espíritu para recibir más. (Sobre este tema, te invito a leer mi post específico sobre el agradecimiento,  dando click aquí)

4. Celebra y resalta tus puntos fuertes: ¡Todos los tenemos! Y son tanto físicos como intelectuales y/o emocionales; lo que nos sucede a veces es que todo el tiempo nos comparamos con los demás, dejando de lado lo que nosotros sí tenemos para nuestro beneficio y para el de los otros. A este mundo venimos cada uno con diferentes dones, ¿cuáles son los tuyos? ¿los pones en práctica? ¿los brindas al mundo? Porque si los escondes comparándolos con aquellos que sí los usan o que tienen otros que consideras mayores, entonces no sólo no estás agradeciendo por ellos, sino que además estás privando al mundo de lo que puedes brindarle. ¡Analízate, enfócate, descúbrete y compártete! ¡Reír es la mejor medicina!

5. Pon tu cabeza en paz: A través de la meditación, de la música, de la escritura o de cualquier actividad que deje tu pensamiento en blanco. Recuerda que los espacios llenos (así sean físicos o mentales), no permiten que lo nuevo entre a tu vida, así que comienza por limpiar tu mente y después tus espacios físicos. El acumulo sólo impide recibir lo que realmente necesitas, lo cual te lleva a quedarte con lo viejo y oxidado y, a menos que quieras tener un museo obsoleto con recuerdos dañinos y objetos polvorosos, lo que es viejo sólo impedirá que el verdadero bienestar para el que estás destinad@ llegue a tu vida. ¡Así que límpiate y pon en paz tu casa, tus espacios físicos y tu cabeza!

6. Ríe: ¿Qué mejor medicina que la risa? ¿Acaso hay alguien que comience a reír y no contagie a los demás? Reír abre tu mente y tu espíritu, y te ayuda sin duda a conectar con los demás, pues para reír no necesitas tener más estudios, ni hablar el mismo idioma, ni tener la misma edad de con quienes te ríes. La risa elimina obstáculos y une a los seres humanos en un solo nivel, que vibra mucho más allá de las barreras que nos hemos inventado. ¡Te invito a reír! Primero de ti mismo y luego con los demás. Ahora que si vas en serio y te sientes interesad@ en hacer reír a otros, lo que más te puedo recomendar es ser formalmente un payas@ (yo ya lo soy, mira la foto).¡Sí! Un payaso de hospital, compartiendo tu risa con quienes la necesitan enormemente. Si te interesa, visita México Sonríe y haz que tu risa tenga el mejor sentido que puedes darle.

7. Administra y comparte tus recursos: Todos tenemos algo que dar, así que no te quedes con todos los dones, con todas las cosas materiales o con todo el conocimiento que tienes y has acumulado, porque si los tienes, es justo para administrarlos y compartirlos. En el mundo en que vivimos, es fácil gastarnos todo y, aún así, querer más. ¿Qué tal si comienzas por hacer un balance de todos los bienes que tienes? ¿Qué tal si, después de eso, te preguntas si realmente necesitas más? Si de manera honesta la respuesta es que no, entonces descubre qué de lo que posees puede ser útil para otros y comienza a compartirlo. Si necesitas ideas de con quién y cómo, ¡te invito a que me escribas y con gusto te puedo recomendar más de 10 organizaciones que necesitan de tu tiempo, talento y recursos! ¿Cuánto tiempo dedicas para ti?

8. Nutre tu espíritu: Y nutrirlo no significa sólo acumular o quedarte encerrad@ haciendo cosas. Nutrir tu espíritu va más allá, pues se relaciona con hablar, escuchar, dejar fluir tus emociones y escuchar. Como puedes ver, tiene que ver con tu relación con los demás, y cómo canalizas lo que sientes, lo compartes y permites abrirte también a las opiniones y sentimientos de los otros. Para nadie es secreto que no vivimos en una burbuja, y que el mayor aprendizaje que como seres humanos podemos adquirir, se relaciona con mostrarnos con los demás, interconectarnos y aprender de ellos. ¿Cómo nutres diariamente tu espíritu? ¿Te quedas con todo para no mostrarte vulnerable? ¿Cómo reaccionas cuando alguien más te busca para hablar? Te invito a que reflexiones y rompas barreras para nutrir tu espíritu y, de paso, contribuir a nutrir el de las personas cercanas a ti.

9. Dedica tiempo a tus hobbies y pasiones: ¿Qué es aquello que harías incluso si no te pagaran? ¿A qué jugabas de niñ@ por horas, fluyendo con tus talentos y tus emociones? Si inmediatamente pensaste en esa actividad, entonces ya lo tienes: esa respuesta que te has dado es una de tus pasiones en la vida. Lo que sucede cuando nos volvemos adultos y comenzamos con la vida productiva, es que generalmente esas pasiones las dejamos guardadas en el cajón, olvidadas para “algún día” dedicarles tiempo (a menos, claro, que tu trabajo esté enfocado justo en el desarrollo de estas pasiones; si es así, ¡enhorabuena, eres de los poc@s!). Pero si no, no te desanimes: por el momento, será suficiente si te dedicas un tiempo al día, a la semana o al mes, para reencontrarte con tu pasión y comenzar a desempolvarla. ¿Quién dice que ése no es tu verdadero camino a recorrer en esta vida?

10. Encuentra actividades que no necesiten de dinero: El mercado de consumo nos lleva a necesitar dinero para entretenernos, para mantenernos en forma e incluso, para mantenernos conectados con el mundo e interactuar con los demás. Si bien esto no lo podemos cambiar, lo que sí podemos hacer es sentarnos unos minutos el fin de semana y replantearnos las actividades de ese par de días haciéndonos la promesa de disfrutarlos sin gastar dinero (o gastando el mínimo necesario). ¿Suena retador, verdad? Y lo es, pero para darte ejemplos y no mueras en el intento, una idea sería sacar a pasear a tu mascota a algún parque que no conozcas, disfrutar de los árboles, del aire fresco y aprovechar para interactuar con otras personas. ¿Una idea más? Puedes aprovechar todos los restos del refri y de tu despensa para preparar una comida súper innovadora y sin gastar un centavo más. También podrías aprender algo nuevo por internet (hay miles de cursos gratuitos y de entrada, para que no digas que no sabes dónde encontrarlos, te invito a entrar a https://www.coursera.org/, donde te vas a sorprender de todo lo que puedes aprender en línea y gratis). Total, que las opciones realmente son ilimitadas y no precisamente tienes que gastar dinero para agregar felicidad a tus días.

“Defender la alegría como un principio… defender la alegría como una bandera… defender la alegría como un destino… defender la alegría como una certeza… defender la alegría como un derecho” (Mario Benedetti)

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